¿Cómo desarrollar el pensamiento crítico?

En un mar de información, datos e inmediatez, ¿cómo pueden aprender los alumnos a pensar de forma crítica para analizar, comprender e interpretar el mundo en el que vivimos?



El pensamiento crítico nos ayuda a discernir entre lo cierto y lo falso, lo importante y lo superficial, las evidencias y las opiniones. Nos permite tomar consciencia de nuestros pensamientos para analizarlos, regularlos, evaluarlos y corregirlos. Por suerte, esta es una habilidad que puede aprenderse y sobre la cual se puede trabajar. El objetivo final es propiciar el pensamiento individual del alumno, es decir, que este sea capaz de razonar autónomamente sobre distintos temas, debates o ideas.


Aquí brindamos 8 consejos para desarrollar el pensamiento crítico en el aula:


1. Dar espacio a la reflexión


En el día a día, los estudiantes suelen estar ocupados con varias tareas y asignaturas durante la mayor parte de su tiempo, haciendo difícil encontrar un rato en el que la mente se pueda focalizar en una sola cosa: pensar. Se puede optar por establecer un momento determinado del día para pensar de forma reflexiva, siendo consciente de lo que está pasando por la mente. Por ejemplo, al final de la clase los alumnos pueden completar un “semáforo”: escriben en verde algo que comprendieron, en amarillo algo que no terminaron de entender, y en rojo algo que no les quedó claro.


2. Promover el conocimiento y la curiosidad


Es importante animar a los más jóvenes a realizar nuevos descubrimientos. Se pueden proponer actividades que inciten a la curiosidad y al conocimiento, siempre adecuadas a su edad. De esta forma se establece una puerta de entrada a nuevos aprendizajes y pensamientos. Por ejemplo, se les puede pedir a los alumnos que traigan noticias de diarios o revistas acerca de un tema, o que realicen entrevistas a especialistas.


3. Dudar


Sin intención de generar desconfianza, es importante que los alumnos se pregunten sobre la fiabilidad de las fuentes que consultan y la veracidad de la información que reciben, para que sean ellos mismos quienes aprendan a diferenciar entre lo que está fundamentado y lo que no, entre conocimientos completos e incompletos, y puedan así emitir juicios elaborados.


4. Preguntar


La pregunta es fundamental para fomentar el pensamiento crítico. Al realizar preguntas como “¿qué opinás?, ¿cómo lo sabés?, ¿por qué?,” el docente le da la oportunidad a los alumnos de reflexionar sobre lo que piensan y lo que aprendieron. Es conveniente, además, que el docente también comparta con la clase su forma de pensar, sus dudas y su punto de vista.


También, es clave fomentar la curiosidad incentivando a los alumnos a hacer preguntas. Al inicio, durante o al final de una clase, es importante que los estudiantes sientan la comodidad de hacer consultas para aclarar sus dudas o para ir más allá y buscar nuevos conocimientos dentro del tema aprendido. Un buen ejercicio es iniciar y guiar la clase a partir de las preguntas que les van surgiendo a los alumnos.


5. Justificar, argumentar, analizar


El docente debe buscar razones, explicar argumentos, comparar ideas de forma ordenada con sus alumnos y pedirles que hagan lo mismo. Expresando sus pensamientos van a tomar consciencia de la madurez y grado de elaboración de los mismos. Una actividad interesante consiste en proponer que cada uno defienda una posición opuesta a la suya y con la que no se sienten identificados. Para ello pueden analizar textos, libros, charlas, anuncios publicitarios, noticias, declaraciones, etc.


6. Fomentar la autonomía


Hay que respetar el espacio propio de cada estudiante. Esto puede lograrse a partir de lecturas, conversaciones, entornos y actividades que fomenten el desarrollo del pensamiento crítico de forma autónoma. De este modo, los alumnos aprenderán a pensar y a opinar a título personal con responsabilidad. Para compartir sus pensamientos, es importante respetar la forma de expresión en la que se sienten más cómodos: algunos prefieren explicarse de forma grupal y oral, mientras otros prefieren hacerlo en un formato más íntimo, por escrito o en pequeños grupos.


7. Ampliar la mirada


El alumno debe entender que nada es absolutamente cierto o verdadero, que siempre se puede aprender más, y que no hay que “casarse” con una sola teoría. Para esto hay que mostrar otras perspectivas y otros ángulos desde los que se puede enfocar la realidad. Somos parte de un entorno social, político y cultural normalmente bien definido y nuestro punto de vista está siempre condicionado por ello. Por eso, intentar ponerse en el lugar de otros para comprender su punto de vista es una actividad formativa y creativa muy recomendable.


8. Profundizar


En el ejercicio de promover el pensamiento crítico, es importante llegar al fondo de algunos temas que se estén trabajando. Antes que pedir reflexiones rápidas sobre muchos asuntos, es interesante escoger pocos para analizar en un grado de profundidad más elevado.




Fuentes:

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